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Parque de la Ciudad e Interama: historia, auge y caída del gran parque de diversiones de Buenos Aires

En la zona sur de la Ciudad de Buenos Aires, en el barrio de Villa Soldati, se levanta una torre que durante décadas fue símbolo de un sueño inconcluso: el del gran parque de diversiones argentino. El Parque de la Ciudad y el complejo Interama representaron una de las apuestas urbanísticas y recreativas más ambiciosas de la historia porteña, un proyecto que combinó modernidad, espectáculo y, también, polémicas, tragedias y abandono.

El origen del proyecto Interama

La idea de Interama nació en la década de 1970 como parte de un plan mucho mayor. El objetivo era construir un gran centro de exposiciones internacionales, ferias comerciales y entretenimiento que posicionara a Buenos Aires como sede de eventos de escala mundial. La sigla «Interama» hacía referencia justamente a una feria interamericana, pensada como vidriera del intercambio cultural y económico del continente.

El predio elegido estaba ubicado en Villa Soldati, una zona entonces poco desarrollada, atravesada por terrenos bajos y antiguos basurales. La elección no fue casual: el proyecto pretendía revitalizar el sur de la ciudad, históricamente postergado en comparación con el norte. Se proyectaron pabellones para distintos países, espacios de exhibición y, como atractivo central, un parque temático que funcionara todo el año.

La construcción del Parque de la Ciudad

El Parque de la Ciudad comenzó a tomar forma durante la década del ochenta. Se inauguró oficialmente en 1982 y a lo largo de los años fue incorporando juegos mecánicos, atracciones temáticas y espacios de recreación pensados para familias. Entre sus instalaciones más recordadas se destacan:

  • La Torre Espacial, de 200 metros de altura, durante años la estructura más alta del país y mirador panorámico de la ciudad.
  • La montaña rusa, que se convirtió en una de las atracciones más populares y temidas del parque.
  • El Vértigo, una caída libre que marcó la memoria de varias generaciones.
  • Los autitos chocadores, calesitas, casas del terror y otros clásicos del entretenimiento mecánico.

En su época de esplendor, el parque recibía a miles de visitantes los fines de semana. Para muchas familias que no podían acceder a parques de diversiones del exterior, este complejo fue durante años una experiencia única, comparada popularmente, aunque con enormes diferencias de escala y presupuesto, con grandes parques internacionales.

Tragedias y problemas operativos

A pesar del entusiasmo inicial, el parque arrastró desde temprano una serie de inconvenientes. Algunas atracciones sufrieron accidentes que dejaron heridos y, en casos puntuales, víctimas fatales. Estos episodios generaron preocupación sobre el mantenimiento de los juegos y los controles de seguridad, e impactaron de lleno en la imagen del predio.

A los problemas técnicos se sumaron dificultades administrativas. El parque pasó por distintas gestiones, tanto públicas como privadas, sin lograr un modelo de negocio sostenible. Las inversiones para renovar atracciones fueron escasas, los juegos comenzaron a quedar obsoletos y la competencia con nuevas formas de ocio terminó de complicar el panorama. Hacia finales de los años noventa, la concurrencia había disminuido drásticamente.

Por qué Interama no prosperó

El sueño original de Interama como gran feria internacional nunca llegó a consolidarse del todo. Las inestabilidades políticas y económicas del país, los cambios de gestión, la falta de continuidad en las políticas urbanas y la ubicación alejada de los circuitos turísticos tradicionales conspiraron contra el proyecto.

Muchos de los pabellones quedaron sin un uso claro, otros nunca llegaron a construirse y, con el correr de los años, las estructuras existentes comenzaron a deteriorarse. La sigla Interama quedó asociada más a una promesa incumplida que a una realidad concreta.

El estado actual del predio

Hoy, gran parte del Parque de la Ciudad se encuentra cerrado al público en su formato original. La Torre Espacial sigue en pie, aunque sin actividad regular, y se mantiene como un ícono visible desde distintos puntos de la ciudad. Los juegos mecánicos, en su mayoría, fueron desmantelados o permanecen abandonados.

El predio fue reconvertido parcialmente para otros usos. En sus terrenos se construyó el Parque Indoamericano, uno de los espacios verdes más grandes de la ciudad, y se instalaron sedes deportivas, culturales y educativas. Sin embargo, una parte significativa del antiguo complejo continúa a la espera de un proyecto definitivo que le devuelva vida.

Memoria y comunidad

Pese al abandono, el recuerdo del Parque de la Ciudad permanece vivo entre quienes lo visitaron en su infancia o adolescencia. Existen comunidades, grupos y archivos que se dedican a recopilar fotos, videos y testimonios para preservar la memoria del lugar. Estas iniciativas ciudadanas funcionan como un registro afectivo y documental de lo que fue, en su momento, uno de los proyectos recreativos más ambiciosos de la Argentina.

La historia del Parque de la Ciudad e Interama resume, en buena medida, las contradicciones de un país capaz de soñar en grande, pero con dificultades para sostener sus proyectos a largo plazo. Una postal urbana donde conviven la nostalgia, las preguntas pendientes y la esperanza de que el predio recupere alguna vez su esplendor.

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